Música en Tus Ojos (I)(II)

 
 

 

(I)

Música en tus ojos, ritmo en tu piel,

Fuego en tu mirada, pasión en tus cabellos,

Perfume en tu cintura, morbo en tus zapatos,

 

Como afinas tus formas y colores,

Como tuerces tu paso firme al hablar,

Como sangras por tus manos,

Como dominas al andar.

 

Tu cuerpo misterioso recorrido por tus manos,

El sudor de tu entrepierna bajo la lámpara,

Me recuerda el reflejo de la luna sobre el mar.

 

Tus gemidos me perturban, cada noche más;

No hay manera de encontrarte, en mi cama

Cada noche, no hay manera de poseerte,

No hay manera de robar tus armas de mujer.

 

Dame almíbar de tus labios,

Dame el dulce sudor de tu piel,

Grita mi nombre y cierra tus ojos,

Déjame convertirte en mujer.

 

Me gusta tanto mirarte,

Las noches que piensas en mi,

Cuando tu mano izquierda son mis labios,

Y la derecha mis piernas.

 

Es cuando te miro así,

Cuando salgo de mi oscuro escondite,

Complazco tus íntimas fantasías

Y eres la parte más importante de mi.


 

(II)  

Cae la noche otra vez,

Criaturas de la noche comparten tus fantasías;

El claro de luna mancha tu temple

Con marca de acero en tu frente.

 

Tu vientre clama el fuego,

Tus piernas empiezan a temblar,

El amargo esmeralda de tus ojos,

Empieza a brillar.

 

El aire sabe a ti,

Tus manos empiezan a sudar,

Mientras el viento

Susurra suavemente tu nombre

 

Danzan tus cabellos

Sobre tu cintura,

Se oscurece lentamente

El mate de tu piel.

 

Eres rosa salvaje sobre el mar,

Cuando te toman,

Hieres con espinas,

Y solo queda sangre.

 

Tiembla el mismo cielo,

Cuando compites con su misterio

En la noche de luna llena,

En la noche fría y cruel.

 

La sábana húmeda,

Cubre tus formas y colores,

¿Que hay debajo?

Déjame descubrir.

 

Tu desesperación

Crece con las horas,

Tu mente vuela,

Tu cuerpo se estremece.

 

Tu corazón está

A punto de explotar,

Latido tras latido,

Segundo tras segundo.

 

Al fin llega el día,

Y no haces otra cosa que pensar,

Cuanto falta para la noche,

Para volver a empezar.

Jorge Ortiz Zurita (c) La Casa del Poeta 2005