No fue hasta aquel día.

 

Créeme, Cielo mío,

Que confundido estaba en la noche oscura,

Pensando que el querer era,

Ser feliz de cualquier manera,

 

No fue hasta aquel día,

Que apareciste junto a mí,

No fue hasta aquel día,

Que el amor llegaba a mí.

 

Al principio no entendía,

Porque mi corazón latía,

De esa forma tan extraña,

Entonando melodías.

 

No fue hasta aquel día,

Que miré tus ojos vida mía,

Que supe que existía algo más bello,

Que la propia claridad del día.

 

No fue hasta escuchar tu risa,

Que entendí que la música no existía,

Cuando palabras de colores,

Me llenaron de melancolía.

 

No fue hasta tocar tu pelo,

Que entendí que la seda no era lo más suave,

No fue hasta mirar tu cara,

Que entendí que la belleza no la conocía.

 

No fue hasta que te vi caminar,

Que supe que la perfección existía,

No fue hasta que sentí tus manos,

Que supe que hay algo porque luchar.

 

No fue hasta aquel día,

Y te lo digo con valentía,

Que entendí que nunca había querido,

Que para mí el amor no había existido,

Y que solamente podía amarte a ti.

 

Todo esto no fue

Dulce dueña de mis sueños,

Hasta aquel día…

En el que te conocí.

(c) Jorge Ortiz Zurita 2005